Entrevista a una funcionaria local

Ficha

Audio 1 de 1

Signatura

CAÑAS_12_B

Serie

Entrevistas para Tomelloso en la frontera del miedo

1.3. Título

Entrevista a una funcionaria local

1.4. Clase de documento

Grabación sonora

1.6. Subtítulo y/o información complementaria

Realizada por Magdalena Aliaga González y Emilia García Bolós

1.7. Mención de responsabilidad

Ayuntamiento de Tomelloso

4.6. Fecha de publicación

1990-sm-sd

5.3. Extensión y designación específica del material

1 audio (mp3):
Parte 1 de 1: 46'43" (60,70 Mb) CAÑAS_CS_12_B

5.4. Otras características físicas

Casete Normal Position, estéreo

7.4.A. Notas que complementan la información de un área determinada

El audio se grabó en 1 cara (de 45') de 1 casete.
En la edición del audio se han cortado los tramos correspondientes al inicio y final de la pista, conservándose exclusivamente la grabación de la entrevista.
Se normaliza el volumen de los audios y se reduce el ruido.
La casete original se conserva en el Archivo Municipal de Tomelloso.

7.4.M. Nota de contenido

Parte 1 de 1: CAÑAS_CS_12_B:

- En la Sección Femenina. Entonces era lo que había: los coros y danzas, los cursos de agricultura (los gusanos de seda)... se hacían teatros, se hacían muchas cosas culturales. Se daba comida para los niños pequeños en el aparte de arriba del colegio de las monjas, en la calle Independencia. Se les daba el biberón. Antonia Pedrero era la delegada, antes lo fue Carmen Marín. Fueron de las primeras. En el año 1940-1941, después de la guerra, en el Auxilio Social se daban comidas y ropas a la gente pobre. Todas las semanas había consulta y venía el médico, y también había puericultores. Papillas muy buenas y medicamentos, leche los miércoles o jueves, todas las semanas se les daba la leche. Patatas, arroz… Se les daban mantas, ropa de cama, cosas de jerseys… También se les daban tarugos para la estufa, picón para los braseros, carbón… Esa labor la hacían desde la Sección Femenina. También en la cosa cultural se hacían saineitillos, cursillos de servicultura, de cocina, coros y danzas, una rondalla, que era Juan Inaza. La rondalla se llamaba rondalla de la Sección Femenina, no tenía nombre.

Cuando la Feria del Campo, había cosas del campo. Hacían servicio social.

Los primeros coros y danzas eran coros y danzas de la Sección Femenina.

Jugábamos al balonmano. Había equipo de balonmano, jugábamos por aquí, por la provincia. Nos entrenaba Pona y luego Evaristo, el policía que estuvo aquí y que llegó a ser cabo, luego ya se jubiló y vive en Oviedo. Yo jugué un poco tiempo, pero luego me fui a estudiar a Jaén e hice magisterio.

- Hice oposición y aprobé el escrito y el oral, pero en el práctico suspendí la lección del pan, que era una lección muy fácil, pero decían que no me entendían, ya que había pocas plazas y mucha gente. La lección del pan, con lo fácil que es de explicar… Llevaba preparadas cuatro o cinco lecciones. Llevaba una espiga, un panecito pequeño que me hicieron, una forma de la comunión, un cacharrito con agua… Llevaba salvado, trigo,sal… En fin, todo lo necesario para hacer pan. Me decía el tribunal que no lo entendían las niñas, lo explicaba una y otra vez y seguían diciendo que no lo entendían, y es que la niñas estaban muy resabiadas, y me suspendieron. Luego salieron las oposiciones del ayuntamiento y las hice. Ingresé de oficial y luego ascendí a técnico. Estuve 5 años en el colegio, 36 años en el ayuntamiento y junté 41 de servicio, y como los dos son del estado, los trabajos se podían acumular.

- El ayuntamiento pagó los féretros a los de beneficencia y a los locos hubo un tiempo que sí, y a los que se han muerto en el Asilo quizás lo sigan pagando. Cuando los locos los llevaban al manicomio, el ayuntamiento pagaba el viaje y lo siguen pagando. A esos centros el ayuntamiento les da unas ayudas que tiene estipuladas. Ahora ya con la Seguridad Social no sé.

- Me acuerdo de haber el Pósito. En el ayuntamiento ingresé en el 52, en diciembre, y a lo mejor eso estaba casi obsoleto y no me llegué a enterar. En el 54 municipalizaron el agua, porque antes había pozos. La Compañía de las Aguas era particular, estaba en la calle de la Cruz Verde (ahora Doña Crisanta). Luego pusieron las municipales y pusieron las red nueva y la ampliaron, que costaría casi cincuenta millones de pesetas poner las aguas por entonces. Cuando no había alcantarillado, aquí venía agua de medio pueblo y se metía el agua por las lumbreras, y había cuatro piedras a la mitad de un paso para cruzar, pero enseguida se cubrían. Donde se metía siempre el agua: en la Ferretería Ortíz. Ponían unos bancos donde está el paso de peatones para pasar al otro lado, había dos o tres bancos, era una juerga porque había quien se caía, eso ha estado hasta hace 15 o 20 años de lo del alcantarillado, estaba yo trabajando en el ayuntamiento. Venía el agua del monte por la calle de la Feria.

Las farolas de la luz del ayuntamiento eran antiguas y las quitaron. Los brazos de la luz que hay ahora son relativamente nuevos. La red iba con los cables por el medio de la calle y, de vez en cuando, una bombilla y un viento de fachada a fachada para sujetar los cables.

- Las plazas que convocaba el ayuntamiento eran oposiciones. Había plazas reservadas en el ayuntamiento para excombatientes. Ahora hay un tanto por ciento de las plazas para minusválidos. Si hay por ejemplo tres plazas vacantes, salen dos para oposición libre y una de las otras. Eso era una Ley del Ministerio que dieron, como ya se sabía, y estaba aprobado en el Boletín y ya sabías que tenías que dejar un tanto por ciento para los excombatientes o los esportivos. Esa gente tenía que presentar su documentación, si había estado en la cárcel o combatiendo, tenían sus documentos de haberlo hecho, sus cartillas militares, etc.

- En el 46 hubo una manifestación, de Abelardo Contento, entonces estaba yo estudiando, no sé.

- El ayuntamiento pagaba la estancia de niños en reformatorios y la sigue pagando, sigue vigente y se llama Tribunal Tutelar de Menores. Los llevaban porque se quedarían huérfanos, no es que fuera reformatorio porque fuera mala gente, sino porque son menores que se quedan sin apoyo de nadie. Al terminar la guerra, se quedaron muchos sin padres, sin fincas, sin posibilidades de trabajo, no tenían de nada. Al igual que había colegio de ciegos, que luego lo absorbió la Once.

- Denuncias municipales a la policía, las hubo y las sigue habiendo. Los guardias no hacen más que cumplir las ordenes que les mandan sus jefes. Incluso hay gente que les ha puesto un juicio, que luego los ganan porque los otros no tienen razón. Denunciaban, por ejemplo, porque no estaban de acuerdo cómo había aparcado un coche. No ha habido abusos, lo único que si uno se resiste y se revuelve, viene la pareja y tienen que sujetarlos. Los guardias de este pueblo, que yo sepa, no han pegado tiros nunca.

- Estaba yo estudiando, un año que nevó mucho, debió ser por el año 44-45. Descarriló un tren expres en Cinco Casas por la nieve y murió mucha gente de heridas y de frío, había muchísima nieve. Fue Evaristo el policía, que hizo mucho bien entonces, y don Ramón espinosa, que era el médico y entonces era joven. Estuvieron allí toda la noche. Hubo heridos de Tomelloso y con peligro de helarse. Salvaron muchas vidas. El ayuntamiento le concedió la medalla al mérito a Evaristo, que luego después no le entregaron.

- La venida del agua. Otra vez llovió mucho y, como no había alcantarillado, el Guadiana se hundió de cauce y, como pasa por Argamasilla, hay unas compuertas en el canal del Gran Prior, que pasa por la calle Nueva, se llenó el canal y, como esto es tan llano, se llenó de agua. Tocaron las campanas a rebato, como hacían, y el alcalde enseguida llamó a la gente. En el campo siempre hay pedrizas, se cogieron piedras losas, como con las que hicieron el bombo. Se las trajeron con los carros e hicieron un dique de dos metros de alto. Había tanta agua que aquello parecía el mar. Me acuerdo que mi primo Ramiro tenía un perro lobo muy hermoso que se llamaba Tartán y se tiraba al agua, cogía peces y salía con los ellos en la boca. Los peces venían de Ruidera. Ahora no hay peces ni bogas porque se las han comido los lucios, que son el tiburón de río. Se inundaron varias casas por el canal que se cayeron.

- Un hecho curioso: Había un pozo en la entrada del cementerio y, sacando agua al pozo, los obreros sacaron monedas de oro, que sacaron del pozo y entregaron al Ayto, como tesoro municipal, después de la Guerra Civil. Estábamos los dos trabajando en el ayuntamiento. Se dejaron en la depositaría de la caja del ayuntamiento. Eran preciosas, eran monedas de la guerra, del tamaño de una peseta y otras mayores. Fue de alguien que durante la guerra le dio miedo y las metió allí.

- En la guerra hicieron monedas en todos los ayuntamientos. Aquí las harían en alguna imprentilla que habría en el ayuntamiento. Yo tengo una de un real, de dos reales y una peseta. También hicieron monedas de metales, eran como de hierro, como de chapa. Al acabarse la guerra, el dinero no valía. En papeles normales, se hacían un vales por dos pesetas, por ejemplo. Lo que funcionaba era el intercambio, por dinero no, tenías que entregar otra cosa. Me acuerdo una vez con mi madre y una vecina que fuimos con un carros a Malagón. Llevaba seis bidones como los de la gasolina, le pagaron al hombre lo que valía el aceite, pero se lo dieron porque le dieron un pan blanco, si no, no se lo hubieran dado, había mucha gente que no veía el pan.

- El hambre y la pobreza: Mi madre era comadrona y conocía mucha gente y le daban harina y, en una cocina de esas que se llamaban económicas, hacíamos el pan. El pan de cebada tenía unas hebras tremendas, de esas largas. La gente hambrienta que comía ese pan se hinchaba y se moría.

- Hacían los entierros porque no podían pagarlos. El cadáver lo llevaban en un ataúd , unas cajas de madera que había en la parte baja del carro, me acuerdo yo de verlos. Iban los curas, lo que no iba era la funeraria. Los niños pequeños en unas cajitas, que se morían a montones, lo llevaba la familia en una cajita pequeña.

- Durante y después de la guerra se hacían los vestidos con unas mantas, con enaguas de las viejas, con faldas viejas… Con una sábana o cortinas te hacían un vestido, donde habían cortinas, no había tela ni había nada.

En pleno enero, que entonces hacia mucho frio y nevaba muchísimo, habría medio metro de nieve, llegaba a la pared.

Mi madre conocía mucha gente y la llamaban a los pueblos de alrededor a asistir partos, a las quinterías, y una vez la llamaron a Pedroches (Córdoba) y se trajo dos o tres costales de bellotas, que luego nos daban a los muchachos de merienda como si fuéramos cerdos. Eran muy buenas las bellotas de los Pedroches… Y pipas y algarrobas.

En mi casa no llegamos a comer ni un día sin pan, aunque fuera del que hacíamos en la cocina. Y un día dijo mi madre: «hoy no hay pan», y entonces llegó Luis Sánchez, el electricista, y nos trajo un pan de aquellos de ojos que hacen en los pueblos de por aquí.

Se intercambiaban las cosas en base a las necesidades. Si una muchacha se tenía que casar y no tenía dote, llevaban un saco de patatas y se traía un juego de cama. Yo me acuerdo de llevar juegos de cama y traerme patatas.

No había ni alimentos, ni lumbre, ni nada.

- A la gente que tenía capital le requisaron las fincas y ellas, las hijas de Peinado, iban a vendimiar. En la guerra estaba el Socorro Rojo (en la casa del Banco Central) y estaba Conchita Guerra fregando las escaleras del Socorro, a su padre lo mataron.

- La quema de los santos. En la Iglesia estaba la Casa del Pueblo y al párroco lo mataron y le hicieron injurias. Las campanas las bajaron. El órgano que era muy bonito, con tubos, y pasaban por ahí con los tubos a rastras.

Con tres años empecé en el colegio de las monjas, sería la primera que tubo sor Felices. Cantaba en el coro, se conoce que no cantaba muy mal y había un patio por la sacristía que tenía unos azulejos muy bonitos, azules y blancos de cerámica, que debían representar algo, no me acuerdo si estampas bíblicas o del quijote, y me acuerdo de verlos arrancados. Los cristales de las lampara los arrancaron, que jugábamos los muchachos con ellos. El retablo se quedó limpio como una pared. A nuestro señor lo sacaron con una cuerda al cuello y otro santo que no ardió y les dio mucho miedo.

A una Virgen le tiró un tiro por debajo del manto, la mayoría en un armazón de madera, le dio un tiro blasfemando y a él mismo se le disparó el fusil, le entró por la ingle, le salió por el hombro y murió. Este hombre, un tal Félix no se cuantos, está enterrado en el cementerio a la entrada, a la izquierda, en un nicho de mármol blanco con letras rojas, ahora pintadas de negro. Tiene la fotografía con un pañuelo blanco.

- Hubo en la guerra una sublevación de las mujeres en Tomelloso y sacaron la comida de los economatos y lo que había.

- La milicia. Había milicianas con el mono caqui y el gorro de soldado y una escopeta, y se encargaban de defender España. Iban a las casas de más relieve y se llevaban lo que fuera, y si era menester, se llevaban a la gente para que los mataran. Cortaban la carretera para que no pasaran los ratones (los nacionales).

Llegaban a sus casas y se llevaban doce o catorce, y los mataban. Los mataban por ahí, por la Casa Romera. Al cura, el párroco don Vicente, lo tuvieron un día hasta antes de que muriera, le decían que tenía un ojo postizo y se lo sacaron, los chicos de los milicianos le daban patadas en la barriga como estaba gordo. Hicieron muchas salvajerías. A Pichele también lo mataron allí. Decían que su hermana Pilar era su querida, le hicieron muchas cosas hasta antes de matarlo.

Las monjas se escondieron y no les pasó nada. Una en la casa de la Loló. Había una.

Mataron a Amparo, que era una mujer valiente que vivía en la ochava de doña Crisanta con la carrera san Jerónimo.

- Hubo mucha gente que, por no ir al frente, se mutilaban. Hay mucha gente que le falta un dedo de la mano izquierda con un tiro para no ir al frente. Gente que se escondió en sus casas en una habitación y decían que se habían marchado. Lo mismo que ahora: el que puede se escabulle, porque la guerra es un sin sentido.

- Votaciones entre 32 y 55.

En las elecciones del 36 estalló el movimiento y se comenzó a no respetar a la guardia civil, y salían con porras. Comenzaron en el 36 los partidos, igual que ahora. Había un salón y ponían bidones de cien litros y un tablero encima para dar mítines, y ponían carteles.

- Después de la Guerra fue la sublevación de la calle oriente. Que eran los Chuchas o los Maquis, en otro tiempo que eran como los bandidos de la sierra. Estaba Sánchez Montoya, que luego lo hicieron coronel, que era mutilado de guerra y, estando él allí en la calle Oriente, los cogieron, porque venían huyendo. La gente que tenía otras ideas se tiraba a las sierras y montes.

Aquí no hubo mucho, Tomelloso fue un pueblo pacífico, porque si no, hubiera muerto una barbaridad de gente, cuando no llegaron ni a cincuenta muertos. Aquí ni bombardearon, gracias a Dios.

- El primer ayuntamiento que hubo, mi padre fue concejal. Luego ya vinieron del ejército, porque dijeron que aquí había un polvorín, que estaba en el Matadero, y aquello estaba lleno de bombas y material de guerra.

8.5. Condiciones de adquisición y/o precio

Remitida(s) la(s) casete(s) al Archivo Municipal, probablemente en 1992, tras finalizar los trabajos que dieron lugar al libro "Tomelloso en la frontera del miedo".
Digitalizada(s) por María Dolores Lara Lomas en abril de 2022.
Editado el audio en junio de 2023.

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Autoridad

Cronológicos

Forma

Conjuntos de fichas